domingo, 11 de marzo de 2012

Cuarta crónica: Laponia

Hace una semana los estudiantes de intercambio (no todos, pero casi todos) regresamos de un viaje que hicimos a Laponia, que para los Sami, que son los indígenas del lugar, es toda la zona por encima del círculo polar en Noruega, Suecia, Finlandia y parte de Rusia. Fue del martes 28 de febrero al domingo 4 de marzo. En esta entrada les voy a contar cómo estuvo el viaje. Antes de seguir, me voy a disculpar por no subir ninguna foto aquí, pero todas están en facebook en orden cronológico y todo, en un álbum muy atinadamente llamado "The Great Gig in the Sky".

Salimos de Joensuu a la 1:00 am, el viaje estuvo cansado, fueron ocho horas o algo así para llegar al primer destino que era Kemi. Para todo esto, el último camión al centro sale como a las 10:50 o algo así, por lo que tomamos ese camión varios compas y estuvimos en un bar hasta que dio la 1:00. Cuando iba en el camión al centro me di cuenta de que se me había olvidado mi ipod, así que se podrán imaginar que el viaje a Laponia en el camión estuvo muuuy pesado para mi jeje.

Kemi está al oeste, todavía debajo del círculo polar, y ahí está el famoso castillo de nieve. Está interesantón, hay muchas esculturas, un hotel, una capilla y demás cosillas. No está muy grande, como que uno se espera algo muuy apantallante pero no, la estructura y todo está medio modesta, porque es lo que permite la nieve, y obviamente todo está basado en arcos y estructuras que no presentan esfuerzos a tensión (ahí para mis compas ingenieros). De todos modos es muy impresionante porque por dentro es muy bonito. Cada año el castillo tiene una temática diferente, y este año la temática eran los deportes, así que había muchas esculturas sobre esto. Lo más curioso, definitivamente, fue ver que tenían varios extinguidores por si de repente a la nieve se le ocurría estallar en llamas.

Después de Kemi viajamos como otras cuatro horas a Rovaniemi, que es una ciudad famosa por estar en el círculo polar, y ahí visitamos la aldea de Santa Claus (el original y no mamadas). Está bonito el lugar y todo, pero es más para niños. Para llegar al lugar donde está Santa y tomarte una foto con él, tienes que pasar por un recorrido que se me figuro a los recorridos que haces en la cola de las atracciones de disneylandia - la disneylandización ha llegado a la aldea de Santa. El tipo, por supuesto, es bastante capitalista, tomarte una foto con él es carísimo, tuvimos que pagar siete euros cada quien ¬¬. También hay renos y cosillas así, pero bueno, a lo que sigue.

Todo esto fue el martes, y la siguiente parada fue un centro turístico que se llama Saariselkä, donde dormimos cuatro noches. Llegamos en la noche, ya medio cansados, así que ese día en Saariselkä nomás cocinamos, cotorreamos un rato, unos nos metimos al sauna y ya. Llegamos a unas cabañas, de las que había dos tipos: las rústicas y las fresonas. En las fresonas cabían como 15 o algo así, y las rústicas eran para 8. Yo estuve en una de las rústicas y eramos 10 personas, pero cabíamos bien. Éramos cuatro hombres y seis chavas, de la bolita con los que más me llevo. La cabaña estaba muuuy bien, aunque solo tenía un baño, lo cual estaba medio problemático, y además el sauna estaba en el mismo cuarto que el baño. Nos metimos al sauna todos los días.

Al día siguiente fuimos a dar una caminata con zapatos para la nieve e hicimos una fogata en medio del bosque. Luego hicimos cross-country skiing (no sé cómo traducir cross-country, google me dice que es esquí de fondo). Este tipo de ski es en un terreno más o menos plano, está facilón, aunque sí te cansas y todo. El otro tipo de ski es el downslope skiing, que es más peligrosón. El resto del día estuvimos echando la hueva en la cabaña, o como decimos por acá, estuvimos "arazo", o αραζω, que es hechar la hueva en griego; es de las palabras más recurrentes acá entre los compas.

Para todo esto, a nosotros nos prometieron auroras boreales. El martes en la noche, cuando llegamos, estaba muy nublado asi que no se vio nada. El miércoles, que fue el día del ski, fue un día muy soleado y prometedor. Cuando oscureció salíamos muy seguido a revisar si había algo en el cielo, y después de varios intentos de ver algo un amigo de Latvia vio una aurora boreal muy muy tenue por ahí, así que nos emocionamos muchísimo y nos dio por caminar a una colina que estaba como a kilometro y medio, pero mientras caminábamos junto con un buen de gente emocionada el cielo se empezó a nublar, y se nos bajaron bastante los ánimos.

Al día siguiente varias personas se fueron a un paseo en trineos jalados por huskies, pero yo y otros amigos no fuimos porque estaba carísimo, costaba 60 euros. Los que nos quedamos fuimos a la colina y nos tiramos en un trineo de esos para niños, estuvo muy divertido, y muy extremo. En la cima de la colina el viento pega bastante fuerte, y si no le sabes al trineo te puedes lastimar (un amigo salió con un ojo morado jaja). Estuvo chido. Después ese mismo día comimos reno, no sabe tan diferente a la res, pero estuvo bueno. Tiene un sabor muy ligeramente dulce, me recordó mucho a algo, pero no sé a qué.

Ese mismo día, el jueves, el amigo de Latvia, el de los Países Bajos y yo fuimos a un spa que no estaba muy caro ahí en Saariselkä, pero no fue nada muy especial, o como decimos en finés, ei erikoista. Había un sauna (para variar), unos jacuzzis bien fríos, una alberca, y un baño de vapor turco que fue algo nuevo para mí y me gustó bastante. En el baño turco, a diferencia del sauna, hay muchísimo vapor - el sauna es muy seco -, y huele a eucalipto. Para todo esto, las entradas al sauna y al baño turco estaban dentro del vestidor de hombres, y en la entrada del baño turco decía "No se admiten trajes de baño. Este baño de vapor es mixto". Vimos salir a tres señores desnudos de ahí, así que dijimos "ps va", y nos metimos desnudos, pero adentro todos tenían trajes de baño jaa.

Ese mismo día, el jueves, estábamos en la tarde en la cabaña, arazing (en greekish), a gusto, y el amigo de Latvia y yo fuimos al súper a comprar cosas para comer. Cuando regresábamos a la cabaña notamos que se veía una que otra estrella en el cielo, que se estaba empezando a despejar. De repente vimos una línea verde que se movía lentamente, y les marqué en chinga a los de la cabaña. Le marqué a una amiga muy prudente, para darle el mensaje eficientemente y ya, pero me contestó una amiga medio lentilla jeje, así que fue un chow... le estaba diciendo "go outside! go outside!", y ella "whaaat? why?", y yo "northern lights!!" y ella "whaat?"... total, alguien más que estaba cerca de la bocina del celular esuchó que dije northern lights y salieron a verlas. El amigo de Latvia y yo estuvimos apendejados un rato, porque la aurora se empezó a ver más fuerte, y luego decidimos caminar con las cabezas hacia arriba hasta la cabaña, que ya estaba muy cerca. Ya en la cabaña la cosa se puso muy extrema, se empezaron a ver poquitos más colores además del verde, un poco de rosa y morado. Lo más chido es ver cómo se mueve, es como un fluido. La gente estaba gritando histérica... hubiera estado más chido ver todo en silencio, pero igual estuvo genial. Es muy hipnotizante el asunto. Duraron como veinte minutos.

Para cuando se dejaron de ver se suponía que teníamos que estar en otro lugar porque iba a haber una barbecue, con fogata y salchichas y eso, así que nos pusimos en marcha para allá, y pues estuvo a gusto. Pero lo chido fue que después se volvió a ver la aurora, bastante fuerte otra vez. Duró como 15 ó 20 minutos, y luego decidimos subir a la colina por si se veía otra vez más noche. Cuando llegamos a la cima, ya cansadones, hacía muchísimo viento, y lo que se veía eran puras manchas grises que se movían, bastante chido, pero no se veía nada de color, así que estuvimos como 20 minutos o algo así y nos regresamos. Ya en la cabaña nos metimos al sauna.

Ese día fue la primera y la última vez que me meto al sauna ebrio. Está demasiado hardcore el asunto.

El día siguiente fue de lo mejor del viaje. Fuimos a Noruega, a un pueblo llamado Bugøynes en un fiordo que está hasta el noreste del país. Los paisajes son geniales, es muy diferente al paisaje en Finlandia, donde, por lo menos en invierno, los paisajes son bastante monótonos. En la región a la que fuimos al parecer hay muchos inmigrantes de Finlandia, que fueron a Noruega para poder pescar en el Océano Ártico porque éste nunca se congela en invierno, así que siempre es posible pescar. Nunca se congela gracias a las corrientes cálidas que vienen desde el Golfo de México (¡de nada Europa!). En Bugøynes al parecer hubo un tiempo en el que se las vieron muy negras, dejó de haber peces, y la gente no tenía con que vivir ni con qué comerciar. Llegaron a poner un anuncio en un periódico noruego, que decía "se vende pueblo entero", lo cual fue una polémica muy grande. Después se dieron cuenta que la razón de que no hubiera peces era un monstruoso cangrejo gigante, llamado king crab, recién importado de asia, que se estaba comiendo todos los peces. Ahora les va bien pescando y vendiendo king crab, que es bastante caro.


Nos habían prometido que en Bugøynes íbamos a comer king crab, y estaba muy emocionado, pero hubo un problema por ahí y sólo comimos salmón ¬¬, igual muy rico, pero el salmón lo puedo comer en México. Pero bueno, lo más destacable en Noruega definitivamente fue meterse al sauna y luego al Océano Ártico. Ahora puedo decir: "me metí al Océano Ártico", y me encanta poder decir eso. El sauna era una mierda, eso sí, había demasiada gente y no estaba muy caliente, y luego se nos acabó el agua para echarle a las piedras así que hubo un punto en el que ya no se calentaba más. Si te quieres meter a lagos congelados o a océanos árticos te tienes que calentar mucho en el sauna, pero ni modo, nos metimos así tibios y ya. El pequeño paro cardiaco que te da cuando estás en el mar se siente genial.


El viaje a Noruega nos tomó todo el viernes, y ya en la noche nomás cenamos, piesteamos y cotorreamos. Y nos metimos al sauna otra vez.


El sábado fuimos a una granja de renos, y lo chido ahí fue que un indígena sami fue a platicarnos sobre cómo viven. Tienen unos trajes muy coloridos que usan en ocasiones especiales, como en la ceremonia en la que le ponen nombre a los niños o en las bodas. Diferentes partes de sus trajes significan cosas como la aldea de donde vienen, o si están casados o no. Ellos crían renos, les asignan renos a los recién nacidos para que los cuiden cuando crezcan. Algo interesante es que tienen mucho apoyo de los gobiernos de Noruega, Suecia, Finlandia y hasta de Rusia para mantener su cultura, porque hubo un tiempo en el que el idioma se estaba extinguiendo. Ahora pueden estudiar desde la primaria hasta la universidad (sí, la universidad) en idioma sami. La verdad se me olvidó el nombre de este amigo sami que dio la plática =/, pero luego platicamos poquito, como que se interesó en mi color de piel y me preguntó de dónde era. Nos había contado que la cultura Sami es de varios siglos a.C., dato que no he comprobado, y cuando le dije que era de México me dijo que nosotros también éramos una cultura muy vieja, pero le expliqué todo el chow de los españoles, y me dijo que lo mismo les pasó a los sami con los vikingos.

Después de la granja de renos regresamos a Rovaniemi y fuimos a un museo que se llama Arktikum, interesantón, pero nos dieron muy poco tiempo para visitarlo. Algo destacable que aprendimos ahí fue cómo durante la segunda guerra mundial los rusos estaban invadiendo Finlandia, así que los alemanes les ayudaron a los fineses, pero luego Finlandia hizo un trato con Rusia, en el que Rusia iba a dejar en paz a Finlandia con tal de que sacaran a los alemanes. Cuando los alemanes se fueron quemaron todo Laponia, incluyendo Rovaniemi.

Llegamos a Joensuu en la madrugada del domingo, y pues eso fue todo. Estuvo carito el viaje, pero valió la pena, ya puedo decir que realmente estuve en Finlandia. Sobre todo hay dos cosas que puedo decir después del viaje, que agregan un gran peso a mi currículum de experiencias personales, y son:

a) vi la aurora boreal, y
b) me metí al Océano Ártico.

Ojalá les haya gustado esta crónica, que creo que estuvo bastante larga. ¡Que estén bien!

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